martes, marzo 11, 2008

Una oportunidad para que se haga justicia


Este lunes, seis familiares de otros tantos desaparecidos en la aldea de Choatalum (Chimaltenango) entre 1982 y 1984 sentaron en el banquillo al ex comisionado militar Felipe Cusanero.
Mediante los comisionados militares, el ejército reclutaba durante la guerra a civiles que recibían permiso de porte de armas y comunicación con jefes castrenses a quienes debían delatar a colaboradores de la guerrilla.
Es un juicio histórico, la primera vez que un caso de desaparición forzosa llega a los tribunales.
Es una oportunidad para las miles de víctimas que piden justicia.
En la sala del Tribunal de Sentencia no cabía un alfiler, los ventiladores escupían aire a máxima potencia y había ambientadores colgados de las ventanas.
Al menos 45.000 personas desaparecieron durante el conflicto armado que sacudió al país entre 1960 y 1996. Guatemala está llena de cementerios clandestinos y las exhumaciones van lentas.
En la primera audiencia se pudo escucha a testigos que contaron como el acusado, que vive en la aldea en arresto domicilario, se llevó a sus familiares al cuartel de Chimaltenango y no los volvieron a ver.
Si hay sentencia firme contra Cusanero tras las varias audiencias que quedan por celebrar se sentaría un importante precedente.

Foto: Una mujer indígena de Choatalum escucha el juicio

Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004