jueves, septiembre 30, 2010
Olvidadiza
Como no quedaba, escribí su nombre en la lista de la compra. Así no se me olvidaría. Al día siguiente salí temprano al super con la nota en el bolsillo. Eché al carro el Colacao, los potitos y la espuma de afeitar, pero por más que recorrí los estantes no la encontré. Volví a casa y al guardar los macarrones en la despensa me di cuenta de que sí quedaba un poco, escondida detrás de la pasta con forma de dinosaurios, una ración de felicidad en una bolsa cerrada con una pinza.
lunes, septiembre 27, 2010
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Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004
