

Me pregunto por qué habrá una cámara fija en aquel balcón del segundo piso de la calle Vendeja, enfocando a la esquina donde las prostitutas suelen esperar a sus clientes cada noche. Quizás sea la terraza de la casa del chulo, que las vigila y vela por su seguridad, o un morboso que cuelga vídeos en You Tube.
Al volver a España, después de casi ocho años viviendo en la República Dominicana y Guatemala, me siento un poco como una turista en mi propia ciudad. Tiene sus cosas buenas, porque una se fija en las cosas que siempre ha tenido a su alrededor con la curiosidad del extranjero. Por eso descubrí la cámara, observando esos balcones con barrotes de hierro de las casas antiguas en una calle muy céntrica de Málaga.
Esta mañana me asomé temprano a la ventana del apartamento que hemos alquilado por un mes, y que está a pocos metros de la vivienda del chulo, el morboso o quién sabe el que colocó la cámara en el balcón. Un perro zigzagueaba por en medio de la carretera sin miedo a los coches que a esa hora no circulaban todavía. Se escuchaba fuerte y claro el piar de los pájaros que volaban por encima de los tejados. Eran las ocho.
Al volver a España, después de casi ocho años viviendo en la República Dominicana y Guatemala, me siento un poco como una turista en mi propia ciudad. Tiene sus cosas buenas, porque una se fija en las cosas que siempre ha tenido a su alrededor con la curiosidad del extranjero. Por eso descubrí la cámara, observando esos balcones con barrotes de hierro de las casas antiguas en una calle muy céntrica de Málaga.
Esta mañana me asomé temprano a la ventana del apartamento que hemos alquilado por un mes, y que está a pocos metros de la vivienda del chulo, el morboso o quién sabe el que colocó la cámara en el balcón. Un perro zigzagueaba por en medio de la carretera sin miedo a los coches que a esa hora no circulaban todavía. Se escuchaba fuerte y claro el piar de los pájaros que volaban por encima de los tejados. Eran las ocho.