
A primera hora de la mañana, el dueño de Libros de Ocasión hacía limpieza en su tienda y barría decenas de libros y revistas empujándolos con una escoba hacia la puerta que da a la calle Fresca.
Una monja y una chica joven rebuscaban en la montaña de desechos literarios cuando llegué.
Entre manuales de derecho procesal penal, fascículos de historia del arte, tebeos, métodos de inglés y tomos sueltos de enciclopedias, encontré un pequeño ejemplar de novela rosa de 1930, encuadernado con tapas duras y marrones, de nombre "La Inconquistable".
El capítulo primero empieza así:
"Cuando solamente contaba dos años, Estefanía hizo ya el gran descubrimiento de que si deseaba algo, para obtenerlo le bastaba con pedirlo a gritos, con mucha fuerza y durante largo rato"(...)