viernes, septiembre 07, 2007

Por miedo


Una llamada de teléfono de quien ella llama "los malos" ha cambiado de repente la vida de doña Paula. Ha tenido que dejar su casa, su barrio, su trabajo en una ONG y separarse de su familia, que también se ha visto obligada a huir de la colonia para siempre. Habla desde un albergue para mujeres víctimas de violencia que tiene la fundación Sobrevivientes en Guatemala. "Estos ocho días han sido un infierno", dice Doña Paula, que ingresó el pasado domingo y no ha dejado de recibir llamadas amenazándola con matar a su familia y a ella misma si no entrega 50.000 quetzales. Mientras cuenta su terrible historia tiene el celular al lado. Es a la única mujer que se le permite contestar el celular dentro del albergue, rodeado de alambre electrificado a partir de las siete de la tarde. Paula Berganza tiene 43 años, cinco hijos y cuatro nietos. Como ella, muchos guatemaltecos están huyendo de sus casas, cerrando sus pequeños negocios presionados ante las continuas extorsiones. "Si no das el dinero te matan", cuenta Berganza, que trata ahora de "negociar" con los "malos" la cantidad de dinero que va entregar. La Policía tiene fotos que su hija hizo a motoristas que les rondaban en el barrio, y sabe a ciencia cierta que el teléfono desde el que amenazaban a doña Paula está en una cárcel. Desde allí alguien da órdenes para que otros persigan, vigilen o maten. El otro día la emprendieron a disparos contra la casa en la que ya no viven, según le han contado los vecinos. "Toda una vida viviendo en esa casa...", lamenta entre lágrimas. Al albergue de mujeres se accede en una furgoneta con cristales opacos y cortinas azules, de manera que no puedes ver a dónde te llevan ni te pueden ver desde fuera. Ni los vecinos saben qué tipo de institución está funcionando allí.

El caso de Violeta

Las hijas de Violeta tienen doce y catorce años y, después de que les pasó aquello, corren a veces a medianoche a cobijarse en la cama de su madre. Hace poco más de un mes que trataron de secuestrarlas. Un joven amenazó con una navaja a la mucama que iba a buscarlas cada día a la parada del autobús escolar. Venían con retraso. Ella llevaba esperando ya un rato. Y él también. La muchacha se resistió y le arrebató el arma, hiriéndose en los dedos, y corrió a por las niñas, que ya bajaban las escaleras del autobús. Les dijo que corriesen, que un hombre iba persiguiéndolas. Lograron escapar y cuando llegaron a la casa llamaron a Violeta.
Violeta contrató un detective privado que después de investigar averiguó que el secuestrador es un extorsionador acusado de violar a dos hermanas y con antecedentes de narcotráfico. Prefirió no denunciar el caso a la Policía, por miedo a que la maten en venganza. Violeta está divorciada y como la familia de su marido vive en EEUU viajó allá con sus hijas en su mes de vacaciones del trabajo para ver si podía empezar una nueva vida. Pero se encontró con que su marido había evadido impuestos en ese país mientras estuvieron casados, en el tiempo que vivieron allí. Así que tendría que pagar ese dinero para poder trabajar. Además, su ex marido no la ayuda sino que acumula un gran odio contra ella. Ahora está de vuelta, hoy se incorporó al trabajo. Vive de momento con sus hijas en casa de su hermana. En diciembre, su hermano y su madre, que viven en sendas casas al lado de la que ella ocupaba, también se mudan del barrio. El miedo les empuja a buscar otro lugar. Hoy mismo llegaron unos hombres a casa de la madre de Violeta, diciendo que eran del Ministerio Público. Pero ella no ha denunciado el caso. La andan persiguiendo.
Violeta dice que su madre, a la que iba a visitar todas las tardes, la echa de menos; que sus hijas quieren comprar alguna cosa, pero desisten diciendo: "ah, no, pero si no tenemos casa". No duermen porque echan de menos sus camas. Hasta su perra se siente extraña en casa ajena.
¿Qué clase de sistema es aquél en el que las personas se ven obligada a abandonar sus casas, a veces sus trabajos, por miedo a un delincuente al que no pueden denunciar por miedo a morir?
Violeta es un caso más, entre los muchos que muestran el clima de violencia, tensión e impunidad que se vive en Guatemala.

Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004