viernes, octubre 17, 2008

Alba, de piel casi transparente

De casualidad, la maestra encontró en la biblioteca del colegio un cuento que la niña escribió muchos años atrás. Ahí estaba, en las páginas de una libreta, junto a relatos de otros alumnos: su letra infantil, de trazos claros, su imaginación estampada para siempre.
Se llamaba Alba y su piel era casi transparente. La maestra recordó que alguna vez, en el patio, agarró uno de los extremos de la comba mientras ella saltaba. Era menuda, callada. Parecía más pequeña que el resto de sus compañeros.
Aunque le habían diagnosticado el sida, su familia la despertaba cada mañana para ir a clase. No pasó mucho tiempo hasta que, derrotada por la enfermedad, tuvo que ser hospitalizada y murió. Su muerte pasó casi desapercibida en el colegio o así se quiso. Sobre todo, después de que los padres del resto de los alumnos conocieran el motivo del fallecimiento. A su entierro sólo acudió su profesora de entonces para acompañar a los familiares. Tenía 8 años y le gustaba escribir cuentos.


* Para Alba. Relato basado en uno contado hace unas semanas por mi madre.

Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004