martes, enero 15, 2008

En Uruguay


Las puestas de sol a las nueve y los caracoles trepando el muro gris después de la lluvia
Las calles de tierra a la sombra de los eucaliptos, las casas matas, las bicicletas
La arena blanca de la playa sin gente y las olas del Río de la Plata
El cielo lleno de estrellas y la luna llena tras una nube
Una ventana mal cerrada con cortina a cuadros y el sonido del ventilador de techo
La Iglesia Reina Isabel de Austria, los columpios y el silencio de las mañanas roto sólo por el canto de los pájaros
El asombro de Ana ante el mar, las flores amarillas, las mariquitas, las cabras, la barba del abuelo
Los desayunos con café instantáneo y los cohetes de la última noche del año
El olor a cordero asado en la parrilla del patio y las hamacas paraguayas
La música infantil y Joaquín Sabina
Los abrazos, las siestas y las lágrimas

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Ya habrán trepado
todo su muro gris
los caracoles.

¡Blog adelante
en este 2008!
(Ana mediante).

Anónimo dijo...

Gracias, gracias, por vuestros ánimos. A ver si este año riego más de letras mi flamboyán digital.
Besos
Inés

Anónimo dijo...

Contra los dos horrores de más arriba, de nuevo caracoles. Y una vaca.

"Hasta mis pies,
¿cuándo y cómo has llegado,
caracolillo?".

"Diciendo “mú,
mú, mú”, sale la vaca
de entre la niebla".

Es decir,
"ushi mó mó
mó to kiri kara
detarikeri"

Anónimo dijo...

Gracias por los haikus. Caracoles y vacas para alegrar una realidad a veces tan dura.


Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004