
Hoy al mediodía un pájaro se estrelló contra el cristal del balcón y cayó al suelo muerto. Al menos eso imaginé cuando lo vi tendido sobre los baldosines color café, con los ojos abiertos, pico cerrado y pecho rojizo de sangre.
Mi hija Ana, de dos años y medio, lo vio primero.
-Mira, mamá. ¿Qué le pasa?, preguntó. Quiero salir a verlo.
Andaba con un huevo pintado en las manos, uno de cuatro que trajo ayer martes de la guardería rellenos de confeti por ser el día de Carnaval, y empezó a echar por encima del pequeño cuerpo inmovil los papelitos de colores, como si así lograra revivirlo.
Llueve confeti
sobre el pájaro muerto
Pasó el Carnaval
Mi hija Ana, de dos años y medio, lo vio primero.
-Mira, mamá. ¿Qué le pasa?, preguntó. Quiero salir a verlo.
Andaba con un huevo pintado en las manos, uno de cuatro que trajo ayer martes de la guardería rellenos de confeti por ser el día de Carnaval, y empezó a echar por encima del pequeño cuerpo inmovil los papelitos de colores, como si así lograra revivirlo.
Llueve confeti
sobre el pájaro muerto
Pasó el Carnaval
6 comentarios:
Con los confetis
que Ana le echaba el pájaro
resucitó.
Qué bonito es ser niño...
Días después, aún se acuerda Ana del pájaro, y de que le echó "papelitos de colores". Qué bonito, sí, es ser niño. Besos
Inés
Qué buena foto la de Catarina. Qué dignidad y elegancia en su gesto y en su vestir. Los limpísimos colores de su vestido, tocado y canas se oponen firmemente al de la sangre.
Sí. Sea el que sea, ojalá se cumpla su deseo.
Qué bueno que trabajes tu blog. Corrigiendo tantos por ciento salidos de madre... y colgando fotos y vídeos salidos de hija.
Así se puede ver que el pájaro estaba demasiado muerto incluso para los papelillos de Ana. La foto podría valer contra la vuelta de la pena de muerte a Guatemala.
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