jueves, septiembre 30, 2010

Olvidadiza

Como no quedaba, escribí su nombre en la lista de la compra. Así no se me olvidaría. Al día siguiente salí temprano al super con la nota en el bolsillo. Eché al carro el Colacao, los potitos y la espuma de afeitar, pero por más que recorrí los estantes no la encontré. Volví a casa y al guardar los macarrones en la despensa me di cuenta de que sí quedaba un poco, escondida detrás de la pasta con forma de dinosaurios, una ración de felicidad en una bolsa cerrada con una pinza.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

… Volví a casa. Al guardar los macarrones en la despensa la mano tropezó con la pinza que cerraba una bolsa. La abrí. Sí que quedaba una ración de felicidad. Pero escondida detrás de la pasta con forma de dinosaurios.

Inés dijo...

¡Mucho mejor!
Gracias


Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004