
A primera hora de la mañana, el dueño de Libros de Ocasión hacía limpieza en su tienda y barría decenas de libros y revistas empujándolos con una escoba hacia la puerta que da a la calle Fresca.
Una monja y una chica joven rebuscaban en la montaña de desechos literarios cuando llegué.
Entre manuales de derecho procesal penal, fascículos de historia del arte, tebeos, métodos de inglés y tomos sueltos de enciclopedias, encontré un pequeño ejemplar de novela rosa de 1930, encuadernado con tapas duras y marrones, de nombre "La Inconquistable".
El capítulo primero empieza así:
"Cuando solamente contaba dos años, Estefanía hizo ya el gran descubrimiento de que si deseaba algo, para obtenerlo le bastaba con pedirlo a gritos, con mucha fuerza y durante largo rato"(...)
2 comentarios:
Dícese de Cervantes que no podía evitar leer cualquier papel tirado en la calle. Como usted en este caso. Si los tiene o los va a tener, procure transmitir esa afición a sus hijos. Ahora con tanto medio... Curioso. Con las letras de la palabra CERVANTES sale ESCANER y sobra TV.
Llamaron hoy al timbre y abrí la puerta. Era un joven altísimo que vendía un opusculillo de poemas titulado “Un beso y una flor”. Un euro pedía por él. En el cajón había muchas monedas pequeñas y dos de dos euros; ninguna de uno. Me dio vergüenza reunir un euro a base de seis u ocho moneditas, así que le di una de dos. Él no me dio otro cuadernillo pero sí las gracias.
Copio también el primer poema:
“En este día tan gris
en que la tristeza me asume tanto,
un rayo de luz me ilumina
al pensar en ti
que eres una encanto.
Por eso aunque me derrumbe
siempre me levanto,
pues te tengo a ti, amor mío,
para dar luz a mi vida
y colmarme de ánimos.”
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