"¿Por qué si los pobres somos más, los ricos nos gobiernan?". Escrita sobre la fachada de una casa de Villacanales, esta frase interroga a los viandantes y a los que conducen sus coches camino al Lago Amatitlán. En Guatemala, más de la mitad de la población es pobre y más del 20 por ciento vive en extrema pobreza (con menos de un dólar al día). Los pobres, que son más, son los indígenas, excluídos por la élite rica, que es la que gobierna. Los partidos políticos, financiados por las familias pudientes, han forrado el país de propaganda en una campaña de mensajes facilones y promesas de mano dura contra el crimen, que es el pan de cada día.
En una casa del lago varias familias ladinas disfrutan de un día festivo alrededor de paella, vino y queso. Para algo son descendientes de españoles. Hasta tienen a la Virgen de la Macarena en un cuadrito, al lado de la puerta, muy cerca de un agujero en la pared donde se esconden a veces algunas ranas. A. ha llevado a I., su muñeca negra, y la pasea en un cochecito que encontró, alrededor de la piscina donde se bañan seis o siete niño, hijos de los invitados. Uno de ellos se queda mirando la muñeca y dice: ¡Qué muñeca más fea! Fea por negra, supongo yo, y por su pelo "malo", como llamaban en la República Dominicana al cabello crespo y negro en contraposición con el liso y rubio. Entre los adultos también hubo comentarios. "¿No sois racistas?", le preguntó T. a J. En Livingston, en el norte de Guatemala, hay negros garífunas, descendientes de esclavos fugados que se mezclaron con caribes indígenas en la isla de San Vicente, en el Mar Caribe. Pero dudo que al niño que no le gustaba I. los conozca. Quizás simplemente no le gustó, pero me dio qué pensar y qué escribir.
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Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría
Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004
1 comentario:
De un libro de Andre Gide que he terminado de leer: "Si no fuera tan loco [el hombre], podrían evitarse los males que causa la guerra y si fuera menos cruel con el prójimo evitaría los que causa la miseria, con mucho los más numerosos. Aquí no hay utopía, sino la simple comprobación de que la mayoría de nuestros males no tienen nada de fatal, de necesario, y sólo se deben a nosotros mismos. En cuanto a aquellos que aún no podemos evitar, si exiten las enfermedades también existen los remedios. Nada me impedirá creer que la humanidad podría ser más vigorosa, más sana, y, por tanto, más alegre, y que somos responsables de casi todos los males que nos aquejan".
Un abrazo fuerte para todos.
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