miércoles, agosto 29, 2007

Rigoberta Menchú Tum




Andaba descalza. Su cabello negro y liso, recogido en una larga cola. Indígena anciana y flaca, sujetaba en una de sus manos un cesto de mimbre y un globo, y en la otra, una bandera blanca con propaganda de Encuentro por Guatemala (EG), el partido por el que Rigoberta Menchú se presenta a la presidencia del país. Parecía recién arrancada de su choza en el campo, con suelo de tierra, y petate para dormir. La acompañaban dos mujeres, una que parecía su hija y otra su nieta, rubia y con un ojo muy bizco. Las palomas que todos los domingos sobrevuelan la Plaza de la Constitución, asustadas por las tracas y el ambiente festivo, habían dejado lugar a cientos de personas reunidas para escuchar a la primera mujer indígena en postularse a la presidencia de Guatemala.
Los indígenas con los que hablé, provenientes de distintos puntos del país, decían que votarán por ella porque la sienten como uno de ellos y que, por tanto, quizás lucharía más por solucionar sus problemas. Algunos, hablantes de alguno de los más de veinte dialectos mayas, apenas me entendían cuando les preguntaba y sentían extraño que una mujer con pinta de extranjera se dirigiese a ellos. Mientras escuchaban las palabras de los políticos se protegían del sol con mantillas de colores y calmaban su sed con helados. Más mujeres que hombres, algunas muy jóvenes, con sus niños cargados en la espalda. Eligia Tubag, de 36 años, viajó desde San José Puagil con su hija Lesbia Maribela, de 7, su madre y su vecina. “Ella es indígena. Siempre apoya a los pobres”, me decía Eligia refiriéndose a Rigoberta Menchú. A la cola en las encuestas de intención de voto, la activista indígena no conseguirá muchos votos el 9 de septiembre pero considera un triunfo sólo haber participado. Para las próximas elecciones en 2008 quiere presentarse con su movimiento político Winaq, que todavía no es partido, y de ahí su alianza con EG en estos comicios. “Hay Rigoberta Menchú para mucho rato”, este martes a los periodistas.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Madre-hija-y-nieta
con el ojo muy bizco.
Y Rigoberta.

(Encuentro en Guatemala).

Inés dijo...

Gracias por el haiku. Qué pena que no pude tomarle una foto al trío indígena. No llevé la cámara pequeña. Ahora sí la llevo a todos lados metida en mi bolso porque no es muy cara y me gusta y merece la pena sacar de vez en cuando una foto. Me conformé con mirarlas un rato y ni me acerqué a preguntarles nada por no romper su comportamiento espontáneo.
Se me olvidó contaros que cuando ya me retiraba de la plaza, al final del discurso de Rigoberta, me crucé con las siete u ocho cabras que un chico suele pastorear por la zona 1. Las ordeña en el momento y ofrece su leche por unos cuantos quetzales.

Anónimo dijo...

Yo también lo vi. Quería dejar un comentario en Payasos. Pero no puedo, así que lo dejo aquí. Muy buena tu fina ironía.


Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004