martes, febrero 26, 2008

El flanco izquierdo

Como mataron a su jefe, un gran capo del narcotráfico, el guardaespaldas X tuvo que buscar otro trabajo y terminó velando por la seguridad del flamante vicepresidente de la nación. Prefería su vida de antes, junto al rey de la cocaína. Cobraba más y trabajaba menos. El segundo de a bordo en el Gobierno se empeñaba en desplazarse en moto a las reuniones de alto nivel y andaba siempre de arriba para abajo embutido en chupa y casco como un superhéroe al que sólo le falta la capa. X le debía acompañar allá donde se dirigiera, cubriendo su flanco izquierdo desde otra moto, con lo poco que le gustaban, y siempre preparado para sacar el arma que cargaba en el cinto.


Nota: le dedico estas líneas a Josué

Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Lo mejor es la apostilla final de que cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia...

Inés dijo...

Creo que a veces la realidad supera a la ficción. A propósito de mi post "Pena de periodismo", acabo de leer que el se acostó en la camilla del módulo letal fue un preso salvadoreño voluntario en tareas de arreglo de lugar, y no un periodista.
Mil perdones al gremio, pero la verdad es que tampoco me parece. Besos
Inés

Anónimo dijo...

Por favor, Sr. X, proteja también a su jefe de lo que pueda llegarle por el flanco derecho.

Inés dijo...

Po el flanco derecho le protege el Sr K., que antes era vigilante de un banco que quebró. Pero esa ya es otra historia. Besos

Germán dijo...

Qué intriga... El señor X anda de acá para allá cuidando a gente disímil, pero lo raro es que un narco y un hombre elegido por el voto popular necesiten de los servicios del mismo hombre. Bah, en realidad no es tan raro...
Saludos Inés

Inés dijo...

No, no es tan raro. Las prácticas de los elegidos por voto popular a veces no se diferencian demasiado -lamentablemente- de las de las grandes autoridades al margen de la ley. Pero da que pensar ¿verdad?
Saludos German...y paso a leer tu blog...


Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría

Gonaives (Haití)

Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004