Ayer me dieron las gracias sólo "por escuchar". Era una chica joven y gordita que esperaba su turno en el ambulatorio. Iba a la revisión de su hija, de unos 8 ó 9 años, sentada en una silla de ruedas con una pierna vendada. La niña, muy sonriente y charlatana, contaba que faltaba a clase desde que se cayó porque tenía que subir varios tramos de escaleras. La madre trabajaba desde hace pocos meses en una guardería y en marzo le vence el contrato. Se lamentaba de que iba a echar mucho de menos a los niños de meses a los que cuidaba y me dijo que la suya era hija única, aunque le hubiera gustado tener más, y que estaban solas con una situación difícil. La niña decía que "el único hombre de la casa es nuestro gato" y no paraba de animar a su madre diciéndole que seguro que encontraría otro trabajo después de marzo.
Cuando le llegó el turno entraron con el doctor y al salir tenía los ojos vidriosos. Le habían dado malas noticias. Su hija tenía que estar un mes más inmovilizada. Tendría que hablar con el director para ver si podía llevarla a la guardería con ella.
"Gracias", me dijo cuando se estaban yendo. Me quedé mirándola preguntándome por qué. "Gracias por escucharme", añadió.
Ya desde lejos la niña giró la cabeza desde la silla de ruedas y nos dijo "Feliz Navidad". Y me quedé pensando lo buenas personas que me parecían las dos.
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Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría
Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004
2 comentarios:
Pues feliz Navidad a las dos. Y buena movilización de la muy sonriente niña en la nueva década.
El polaco Sr. Gombrowicz, ante la abierta sonrisa de un niño, hace medio siglo --posguerra, existencialismo, marxismo-- escribía en su Diario que quizá sólo tal sonrisa sería lo que pudiera el ser humano presentar también abiertamente ante un Dios improbable. Algo así.
Del libro Cantos populares españoles, escrito por Francisco Rodríguez Marín:
Señora Sant’Ana,
¿Por qué llora el Niño?
Por una manzana
Que se l’ha perdido.
Yo le daré una,
Yo le daré dos;
Una para el Niño
Y otra para vos.
Esta noche va a llover
Sin haber nublo ninguno;
Que he de hacer un San Miguel
En las costillas de alguno.
Eres Ana y eres vana;
Eres cardo, eres jazmín;
Eres buena y eres mala;
Eres diablo y serafín.
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