Ver de cerca la forma de vida y de trabajo de los haitianos en los cañaverales de la República Dominicana es como retroceder en una máquina del tiempo. No se respetan los derechos humanos. También leí que otro sacerdote que hacía similar labor en el este, ya no vive tampoco en el país por las presiones que sufría el defender los derechos de los trabajadores haitianos.
viernes, mayo 18, 2007
El padre Ruquoy
Ver de cerca la forma de vida y de trabajo de los haitianos en los cañaverales de la República Dominicana es como retroceder en una máquina del tiempo. No se respetan los derechos humanos. También leí que otro sacerdote que hacía similar labor en el este, ya no vive tampoco en el país por las presiones que sufría el defender los derechos de los trabajadores haitianos.
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Joven dominico haitiana se peina antes de ser bautizada por el sacerdote belga Pedro Ruquoy en Barahona. Orlando Barría
Gonaives (Haití)
A solas con la palabra. Sep 2004
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